Hieronymus Bosch

Hieronymus Bosch
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El maestro de las pesadillas y la fantasía.

El Bosco pintó cielos e infiernos poblados de monstruos, seres híbridos y pecadores. El jardín de las delicias sigue siendo un enigma.

El Bosco, Hieronymus Bosch, se llamaba en realidad Jheronimus van Aken y nació hacia 1450 en la ciudad de ’s-Hertogenbosch, en los actuales Países Bajos. Tomó su nombre artístico de la ciudad. Su padre, su abuelo y varios parientes eran pintores, y probablemente aprendió el oficio en el taller familiar. Salió muy pocas veces de su ciudad natal.

Hacia 1480 se casó con Aleid van de Meervenne, de familia acaudalada. El matrimonio le dio independencia económica. Era miembro de una piadosa y antigua cofradía dedicada a la Virgen María, lo que demuestra que gozaba de una posición respetada en la ciudad. Hoy se le atribuyen unas veinticinco pinturas, aunque los especialistas no siempre coinciden. Ninguna de sus obras está fechada.

Su obra más conocida es el tríptico El jardín de las delicias, pintado hacia 1490–1510 y hoy en el Prado de Madrid. A la izquierda se ve el paraíso, en el centro un mundo lleno de personas desnudas, frutas gigantescas y pájaros, y a la derecha un infierno oscuro con instrumentos musicales convertidos en instrumentos de tortura. Nadie sabe con certeza qué significa. Otras obras importantes son El carro de heno, en el Prado, Las tentaciones de san Antonio, en Lisboa, y El Juicio Final, en Viena.

El Bosco trabajaba en una tradición de arte moralizante, y mucho de lo que aparece en sus cuadros se basa en refranes, sermones y creencias populares. Pintó el pecado y su castigo con una inventiva sin parangón. Monstruos compuestos de animales, personas y objetos pululan por la superficie. La técnica es ligera y rápida, a menudo con finas capas de color aplicadas directamente sobre la preparación.

El Bosco murió en 1516. Ya en vida era famoso y fue muy imitado. El rey Felipe II de España coleccionó sus obras, y por eso varias de ellas se encuentran en España. En el siglo XX los surrealistas lo vieron como un precursor, y su mundo fantástico sigue fascinando.