Louise Bourgeois

Louise Bourgeois
Bub's, Public domain

La escultora de la araña.

Louise Bourgeois hizo esculturas sobre la memoria, la infancia y el cuerpo. Su araña gigante Maman se alza ante varios museos.

Louise Bourgeois nació en 1911 en París. Sus padres tenían un taller de restauración de tapices antiguos, y de niña ayudaba a dibujar las partes que faltaban en los motivos. Un hecho marcó toda su trayectoria artística: durante varios años su padre mantuvo una relación con la institutriz inglesa de los niños, que vivía en la casa familiar. Bourgeois describió más tarde la traición y el silencio en torno a ella como la fuente de su arte.

Primero estudió matemáticas en la Sorbona, pero se pasó al arte y asistió a varias escuelas de arte de París, entre otras con Fernand Léger. En 1938 se casó con el historiador del arte estadounidense Robert Goldwater y se trasladó a Nueva York, donde vivió el resto de su vida. En la década de 1940 hizo esculturas de madera altas y estrechas a las que llamó personages, figuras que representaban a los amigos y familiares que había dejado en Francia.

En la década de 1960 trabajó en látex, yeso y mármol con formas orgánicas que recuerdan partes del cuerpo, pechos y genitales. Durante mucho tiempo quedó relegada frente a sus colegas masculinos, y el gran reconocimiento llegó tarde, con una exposición retrospectiva en el Museum of Modern Art de Nueva York en 1982, cuando tenía más de setenta años. En 1993 representó a Estados Unidos en la Bienal de Venecia. En la década de 1990 construyó sus celdas, instalaciones a modo de habitaciones con muebles viejos, ropa y espejos que funcionan como cargados espacios de la memoria.

Su obra más famosa es la araña gigante Maman, de bronce y acero, de más de nueve metros de altura, que se mostró en la inauguración de la Tate Modern de Londres en el año 2000. Hoy existen varios vaciados, entre otros ante el Museo Guggenheim de Bilbao y la National Gallery of Canada de Ottawa. La araña es un homenaje a su madre, que, como la araña, tejía, reparaba y protegía.

Bourgeois trabajó intensamente hasta su muerte en 2010, a los 98 años. Hoy se la considera una de las escultoras más importantes del siglo XX y un modelo fundamental para los artistas que trabajan con la memoria, el cuerpo y la psicología.