Winslow Homer

El pintor realista de Estados Unidos.
Winslow Homer empezó como ilustrador durante la guerra de Secesión y después pintó el mar y a personas en lucha contra la naturaleza.
Winslow Homer nació en 1836 en Boston. Su madre pintaba acuarelas como aficionada y alentó su talento. Fue aprendiz de un litógrafo y luego trabajó como ilustrador independiente para la revista Harper's Weekly. Como pintor fue casi por completo autodidacta.
Durante la guerra de Secesión fue enviado al frente como dibujante. Sus imágenes mostraban la vida cotidiana de los soldados más que las grandes batallas. El cuadro Prisioneros del frente (1866), en el Metropolitan Museum de Nueva York, representa el encuentro entre un oficial de la Unión y soldados confederados capturados. Esta obra le dio fama. En 1867 pasó casi un año en París. Tras la guerra pintó la vida rural estadounidense y a niños jugando, como en la conocida imagen de unos muchachos en un prado.
En 1881-1882 Homer vivió en el pueblo pesquero de Cullercoats, en el nordeste de Inglaterra. El contacto con el mar del Norte y con la dura vida de las familias de pescadores transformó su arte. A su regreso se instaló en 1883 en Prouts Neck, en la costa de Maine, donde vivió el resto de su vida. Allí pintó el mar, los acantilados y a personas en lucha contra la naturaleza. La corriente del Golfo (1899), en el Metropolitan Museum, muestra a un hombre solo en una barca dañada, rodeado de tiburones y con una tormenta acercándose.
Homer fue también uno de los mejores acuarelistas de Estados Unidos. En sus viajes a las Bahamas, Florida y los montes Adirondack pintó acuarelas rápidas y luminosas de mares, palmeras, pescadores y cazadores. Nunca se casó y vivió cada vez más retirado en Prouts Neck.
Homer murió en 1910. Se le considera uno de los mayores artistas estadounidenses del siglo XIX. Su realismo, su representación de la fuerza de la naturaleza y sus figuras solitarias influyeron en pintores estadounidenses posteriores, entre ellos Edward Hopper.