Andrea Mantegna

El audaz experimentador de la perspectiva.
Mantegna amaba la Antigüedad y los ángulos dramáticos. Su Cristo muerto está pintado con los pies directamente hacia el espectador.
Andrea Mantegna nació en 1431 cerca de Padua, hijo de un carpintero. De niño entró como discípulo, y formalmente como hijo adoptivo, en el taller del pintor Francesco Squarcione en Padua. Más tarde rompió con él y acudió a los tribunales para cobrar su parte de las ganancias. Padua era una ciudad universitaria con un fuerte interés por la Antigüedad, y ese interés fue decisivo para él.
Su consagración llegó con los frescos de la capilla Ovetari en la iglesia de los Eremitani de Padua, en los que trabajó desde 1448. Quedaron destruidos casi por completo en un bombardeo en 1944. Después pintó un gran retablo para la iglesia de San Zeno de Verona. En 1453 se casó con Nicolosia, hermana de Giovanni Bellini. Desde 1460 fue pintor de corte de la familia Gonzaga en Mantua, cargo que conservó hasta su muerte en 1506.
En Mantua creó la Cámara de los Esposos, la Camera degli Sposi, en el Palacio Ducal, terminada en 1474. Las paredes muestran a la familia Gonzaga con cortesanos, perros y caballos. En el techo pintó una abertura al cielo, desde donde putti y damas de la corte se asoman por encima de una balaustrada. Es la primera pintura desde la Antigüedad con una perspectiva de abajo arriba tan coherente. También pintó el Cristo muerto, hoy en la Pinacoteca de Brera de Milán, donde el cadáver se ve desde los pies en un audaz escorzo. La serie Los triunfos de César se encuentra hoy en Hampton Court, en Inglaterra.
Mantegna coleccionaba esculturas y monedas antiguas, y sus cuadros están llenos de edificios, inscripciones y armaduras de la Antigüedad. Sus figuras tienen contornos nítidos y a menudo parecen talladas en piedra. Fue además uno de los primeros grandes pintores que trabajaron el grabado a buril, y sus estampas se difundieron por Europa.
Su influencia fue grande, tanto por la perspectiva como por su amor a la Antigüedad. Alberto Durero estudió sus grabados, y su techo ilusionista se convirtió en modelo para la pintura de techos del Barroco.