Georgia O'Keeffe

La pintora de las flores y del desierto.
Georgia O'Keeffe pintó flores ampliadas, rascacielos y el desierto de Nuevo México. Es una de las grandes figuras del modernismo estadounidense.
Georgia O'Keeffe nació en 1887 en una granja cerca de Sun Prairie, Wisconsin. Estudió en el Art Institute of Chicago y en la Art Students League de Nueva York, pero se cansó de la enseñanza tradicional. Las ideas del pedagogo Arthur Wesley Dow, que proponía construir la imagen con línea, color y reparto de claros y oscuros, fueron importantes para ella. Durante algunos años trabajó como profesora, entre otros lugares en Texas.
En 1915 realizó una serie de dibujos abstractos al carboncillo. El fotógrafo y galerista Alfred Stieglitz los expuso en su galería 291 de Nueva York en 1916. Se hicieron pareja, se casaron en 1924, y Stieglitz la fotografió en cientos de imágenes. También fue él quien promocionó su obra.
Desde mediados de la década de 1920 pintó flores en gran formato, tan de cerca que una sola flor llena todo el lienzo. Los críticos las interpretaron como símbolos sexuales, algo que ella rechazó tajantemente. Al mismo tiempo pintó los rascacielos de Nueva York. Su estilo es limpio y claro, con transiciones suaves, pocos detalles y formas rotundas.
En 1929 viajó a Nuevo México, y su paisaje se convirtió en su gran tema. Pintó colinas rojas, cruces y cráneos de animales blanqueados que encontraba en el desierto, como Cráneo de vaca: rojo, blanco y azul, de 1931, en el Metropolitan Museum de Nueva York. Tras la muerte de Stieglitz en 1946 se trasladó allí definitivamente y vivió en Abiquiú y en Ghost Ranch. En la vejez pintó el cielo visto desde el avión, y Cielo sobre las nubes IV, de 1965, se encuentra en el Art Institute of Chicago.
Cuando su vista empeoró en la década de 1970, trabajó más con cerámica y con ayuda de asistentes. Murió en 1986 en Santa Fe, a los 98 años. En 1997 se inauguró allí un museo dedicado a ella. Hoy es una de las artistas más conocidas de Estados Unidos y un modelo de cómo una mujer pudo forjarse un lugar propio e independiente en el modernismo.