Piero della Francesca

Piero della Francesca
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El pintor de la geometría y la quietud.

Piero della Francesca fue también matemático y escribió sobre perspectiva. Sus imágenes son claras, luminosas y casi inmóviles.

Piero della Francesca nació hacia 1415 en Borgo San Sepolcro, hoy Sansepolcro, una pequeña ciudad de la Toscana. Su padre era comerciante. En 1439 Piero trabajó en Florencia como ayudante del pintor Domenico Veneziano y allí aprendió la nueva perspectiva y los colores claros. Sin embargo, permaneció vinculado a su ciudad natal toda la vida.

Su obra más extensa es el ciclo de frescos de la Leyenda de la Vera Cruz en la iglesia de San Francesco de Arezzo, pintado en las décadas de 1450 y 1460. Narra la historia de la cruz desde la muerte de Adán hasta el emperador Heraclio. Otras obras conocidas son El bautismo de Cristo, en la National Gallery de Londres, La flagelación de Cristo, en Urbino, y La Resurrección, en el museo cívico de Sansepolcro. También trabajó para el duque Federico da Montefeltro en Urbino. Su doble retrato de perfil del duque y su esposa está en los Uffizi, y su gran retablo con el duque arrodillado se encuentra en la Pinacoteca de Brera de Milán.

Piero fue también matemático. Escribió un tratado sobre la perspectiva, otro sobre aritmética y otro sobre los cuerpos geométricos regulares. En sus cuadros se nota. Las figuras parecen cilindros y esferas, las composiciones se construyen sobre la geometría y todo descansa en un equilibrio sereno. Los colores son claros y fríos, y la luz es límpida como una mañana. Los rostros son tranquilos y enigmáticos. La flagelación, en la que el suplicio de Cristo transcurre al fondo mientras tres hombres conversan en primer plano, ha dado lugar a innumerables interpretaciones.

Murió en Sansepolcro en 1492. Según una historia, durante la Segunda Guerra Mundial un oficial británico renunció a bombardear la ciudad porque recordó que allí estaba La Resurrección. El escritor británico Aldous Huxley la había llamado la mejor pintura del mundo.

Tras su muerte, Piero quedó en parte olvidado. Fue redescubierto en los siglos XIX y XX, cuando sus formas claras y su orden geométrico atrajeron a los artistas modernos. Hoy se le considera uno de los grandes pintores del Renacimiento.