Jacob van Ruisdael

El maestro del paisaje holandés.
Jacob van Ruisdael pintó molinos, cascadas y grandes cielos nubosos. Sus paisajes tienen una gravedad que anuncia el Romanticismo.
Jacob van Ruisdael nació en Haarlem hacia 1628-1629. Su padre era marquista y pintor, y su tío Salomon van Ruysdael era un conocido paisajista. Jacob aprendió probablemente el oficio en la familia. En 1648 ingresó en el gremio de pintores de Haarlem, cuando ya era un pintor hábil.
Hacia 1650 viajó a la zona de la frontera germano-neerlandesa y pintó varias veces el castillo de Bentheim sobre su colina. Hacia 1656 se trasladó a Ámsterdam, donde vivió el resto de su vida. También pintó cascadas y bosques de coníferas, inspirado por otro pintor holandés que había viajado por Escandinavia. Probablemente Ruisdael nunca visitó el norte. Tuvo varios alumnos, entre ellos Meindert Hobbema.
Ruisdael pintó el paisaje holandés con horizonte bajo y grandes cielos nubosos. En El molino de Wijk bij Duurstede, de hacia 1670, en el Rijksmuseum, un molino se alza oscuro y monumental contra un cielo claro. Sus vistas de Haarlem muestran la ciudad a lo lejos en la llanura, con campos de blanqueo en primer plano y el cielo ocupando la mayor parte del cuadro. En El cementerio judío, del que existen dos versiones, en Dresde y Detroit, las ruinas, los árboles muertos y las tumbas tienen un sentido grave y simbólico sobre la fugacidad de la vida.
Ruisdael nunca se casó. La noticia de que también era médico aparece en fuentes antiguas, pero es dudosa. Murió en Ámsterdam en 1682 y fue enterrado en Haarlem.
Ruisdael está considerado el más destacado de los paisajistas holandeses. Su naturaleza dramática y evocadora fue admirada por la generación romántica. Goethe escribió un ensayo sobre él como poeta, y el pintor inglés John Constable copió sus obras y lo consideró un precursor.