John Ruskin

El crítico que defendió tanto a Turner como a los prerrafaelitas.
John Ruskin fue el crítico de arte más influyente del siglo XIX. Escribió Pintores modernos en defensa de Turner, salió en defensa de los prerrafaelitas en 1851 y en Las piedras de Venecia sentó las bases de las ideas del movimiento Arts and Crafts sobre el valor de la artesanía. Él mismo era un hábil dibujante.
John Ruskin nació en 1819 en Londres, hijo único de un acaudalado comerciante de vinos. Recibió su primera educación en casa, de una madre severa y religiosa, y acompañó a sus padres en largos viajes por Europa, donde dibujaba Alpes, catedrales y ciudades. Después estudió en Christ Church, en Oxford.
Su consagración llegó con el primer volumen de Pintores modernos, de 1843, escrito para defender la pintura tardía de William Turner frente a los críticos. La obra creció hasta los cinco volúmenes en 1860. Ruskin sostenía que el arte debía basarse en la observación minuciosa de la naturaleza y en la verdad moral. En 1851 escribió cartas a The Times en defensa de los jóvenes prerrafaelitas, lo que fue importante para su carrera.
En Las siete lámparas de la arquitectura, de 1849, y Las piedras de Venecia, de 1851–53, ensalzó la arquitectura gótica. El capítulo sobre la naturaleza del gótico sostiene que los artesanos medievales podían expresarse libremente, mientras que los obreros de la industria se habían convertido en máquinas. Esa idea fue la base de William Morris y del movimiento Arts and Crafts. Más tarde se volvió contra la economía política clásica en Hasta este último, de 1860, que influyó tanto en el movimiento obrero británico como en Gandhi.
Su vida privada fue difícil. El matrimonio con Effie Gray, de 1848, nunca se consumó y se anuló en 1854. Ella se casó después con John Everett Millais. En 1869, Ruskin se convirtió en el primer catedrático de arte de Oxford, y en 1871 fundó el Guild of St George, un proyecto social con un museo en Sheffield. En 1877 acusó a Whistler de haber arrojado un bote de pintura a la cara del público. Whistler lo demandó por difamación y ganó, pero solo obtuvo una indemnización simbólica.
Desde finales de la década de 1870, Ruskin sufrió crisis psíquicas recurrentes. Pasó sus últimos años en la casa de Brantwood, junto al lago Coniston, en el Lake District, donde murió en 1900. Sus dibujos y acuarelas se encuentran, entre otros lugares, en el Ashmolean Museum de Oxford y en Sheffield. Se le considera el crítico de arte más influyente del siglo XIX y un pensador temprano sobre el medio ambiente, el trabajo y el patrimonio cultural.