Zhang Daqian

El cosmopolita de la pintura a la tinta.

Zhang Daqian copió los murales de Dunhuang y vivió después en Brasil, Estados Unidos y Taiwán. Sus obras tardías de color salpicado se acercan a la abstracción.

Zhang Daqian nació en 1899 en Neijiang, en la provincia de Sichuan, en una familia en la que varios miembros tenían talento artístico. Su madre y su hermano mayor eran pintores. De adolescente fue capturado por bandidos y retenido unos cien días. Estudió tintorería textil en Japón y fue durante un breve tiempo monje budista, de ahí el nombre Daqian, que es un concepto budista.

Aprendió la pintura a la tinta copiando a los maestros antiguos, sobre todo a Shitao y Bada Shanren. Llegó a ser tan hábil que sus falsificaciones de Shitao engañaron a los mayores expertos de la época y hoy se encuentran en varios museos. Ya en las décadas de 1920 y 1930 era uno de los pintores más conocidos de China.

Entre 1941 y 1943 viajó a las grutas de Dunhuang, en el noroeste de China, donde con ayudantes copió cientos de murales budistas de muchos siglos. El trabajo atrajo la atención sobre el arte antiguo, pero también suscitó críticas, porque se le acusó de haber dañado capas de pintura.

Tras la victoria comunista de 1949 abandonó China. Vivió en Argentina, en Brasil, donde construyó un gran jardín, y en California, y finalmente se instaló en Taipéi en 1978. En 1956 conoció a Picasso en Francia. En la década de 1960, cuando su vista empeoró, desarrolló una nueva técnica de tinta y color salpicados, sobre todo azules y verdes profundos. Las montañas se disuelven en campos de color y se acercan al expresionismo abstracto, pero se basan en la tradición china.

Zhang Daqian murió en Taipéi en 1983, y su casa allí es hoy un museo. Está considerado uno de los principales pintores chinos del siglo XX y uno de los primeros en alcanzar fama internacional. Hoy sus obras se venden por sumas muy elevadas.