El arte mosano y la Edad Media
En el valle del Mosa, con Lieja como centro, surgió en el siglo XII una orfebrería que figuraba entre las más refinadas de Europa. Al mismo tiempo, las ricas ciudades mercantiles de Flandes levantaban catedrales, lonjas de paños y campanarios.
Durante la Edad Media, lo que hoy es Bélgica estaba repartido entre principados que dependían o bien del rey de Francia o bien del emperador del Sacro Imperio. El condado de Flandes se extendía al oeste, el ducado de Brabante en el centro y el principado episcopal de Lieja al este. En Lieja y en los monasterios a orillas del Mosa, como Stavelot y Huy, se desarrolló el arte llamado mosano, por el nombre latino del río, Mosa.
El arte mosano es ante todo un arte del metal. Orfebres y fundidores realizaron pilas bautismales, relicarios, cruces y ornamentos de altar en bronce, cobre dorado y esmalte. La pila bautismal fundida de Lieja, de comienzos del siglo XII, tiene figuras de un peso sereno, casi antiguo, y los esmaltes del valle del Mosa son célebres por sus azules y verdes luminosos. El maestro más destacado, Nicolás de Verdún, firmó en 1205 el relicario de la Virgen de la catedral de Tournai.
Al oeste, Flandes se enriqueció con el comercio de paños. Brujas, Gante e Ypres construyeron grandes lonjas de paños y campanarios que expresaban el poder de la burguesía, y el gótico llegó pronto a Tournai y Bruselas. Hacia el final del periodo, la mayoría de los principados quedaron unidos bajo los duques de Borgoña, y artistas de Flandes y Brabante trabajaban ya para las cortes de París y Dijon.