Los primitivos flamencos
En Brujas, Gante, Tournai y Bruselas, Jan van Eyck, Rogier van der Weyden y Hans Memling crearon una pintura al óleo de una riqueza de detalle y una luz sin parangón en Europa.
Bajo los duques de Borgoña, los Países Bajos meridionales eran la región más rica de Europa. La corte, la Iglesia, la nobleza y las grandes casas comerciales encargaban retablos, retratos e imágenes devocionales, y los mercaderes extranjeros de Brujas se llevaban pinturas a Italia, España y las ciudades de la Hansa. A estos pintores se les ha llamado primitivos flamencos, un nombre del siglo XIX que no alude a nada primitivo, sino a que fueron los primeros.
Jan van Eyck, pintor de corte de Felipe el Bueno y vecino de Brujas, concluyó en 1432 el retablo de Gante. No inventó la pintura al óleo, pero perfeccionó la técnica con capas finas y transparentes que daban a los colores profundidad e intensidad. Los reflejos en las armaduras, la luz en una perla y cada pelo de una piel se reproducían con una precisión que llevó a sus contemporáneos a hablar de una nueva manera de mirar.
Rogier van der Weyden, natural de Tournai y pintor de la ciudad de Bruselas desde 1436, dio a la pintura una nueva fuerza emocional con figuras que lloran y se lamentan. En Lovaina trabajaba Dieric Bouts; en Gante, Hugo van der Goes, y en Brujas, Petrus Christus, Hans Memling y Gerard David. Hacia 1500, el puerto de Brujas empezó a cegarse con el sedimento y la vida artística se trasladó a Amberes.