El arte contemporáneo

Bélgica tiene hoy una de las escenas artísticas más densas de Europa, con museos, galerías y coleccionistas en Amberes, Gante y Bruselas. Artistas como Luc Tuymans, Jan Fabre, Wim Delvoye, Berlinde De Bruyckere y Francis Alÿs trabajan con la historia, el cuerpo y lo absurdo.

Durante la década de 1980, Bélgica se dotó de nuevas instituciones de arte contemporáneo. El MuHKA de Amberes abrió en 1987, y en Gante el director de museo Jan Hoet organizó en 1986 la exposición Chambres d’amis, en la que artistas de todo el mundo expusieron en casas particulares. Hoet dirigió después la documenta de Kassel en 1992 y fundó el S.M.A.K. de Gante, que abrió en 1999. En Bruselas, el centro de arte WIELS abrió en 2007 en una antigua fábrica de cerveza.

La pintura recuperó protagonismo con Luc Tuymans, que pinta imágenes pálidas y atenuadas de momentos históricos como el Holocausto y el colonialismo, y con Michaël Borremans, que pinta figuras enigmáticas en un estilo que recuerda a los antiguos maestros. Jan Fabre trabajó con el teatro, el dibujo y la escultura con élitros de escarabajo, y Wim Delvoye construyó una máquina que imita la digestión.

La historia colonial se ha convertido en una de las grandes cuestiones del arte y la cultura belgas. El museo colonial de Tervuren se remodeló y reabrió en 2018 como AfricaMuseum, las estatuas de Leopoldo II han sido retiradas o cuestionadas, y desde 2022 existe una ley que permite devolver objetos al Congo. Al mismo tiempo, los antiguos maestros han cobrado nueva vida gracias a la restauración del retablo de Gante.