La Edad Media – al-Ándalus y los reinos cristianos
Mezquitas, iglesias monásticas y palacios: durante casi ochocientos años, el arte islámico, el cristiano y el judío convivieron en una misma península.
A partir de 711, la mayor parte de la península ibérica pasó a formar parte del mundo islámico. El territorio recibió el nombre de al-Ándalus. Con Córdoba como capital, se convirtió en una de las sociedades más ricas y cultas de Europa. La Mezquita de Córdoba, con su bosque de columnas y sus arcos de herradura bicolores, es el edificio más célebre de la época. Los artesanos crearon suntuosas arquetas de marfil, tejidos de seda y cerámica, y la arquitectura se cubrió de motivos geométricos, atauriques y caligrafía.
En el norte había pequeños reinos cristianos que fueron extendiéndose poco a poco hacia el sur, en lo que más tarde se llamó la Reconquista. Allí se levantaron iglesias de estilo románico, y a lo largo del camino de peregrinación a Santiago de Compostela surgió una red de monasterios e iglesias. En Cataluña, los ábsides de las iglesias se pintaron con espléndidos frescos de Cristo en majestad. Desde el siglo XIII se alzaron catedrales góticas en Burgos, Toledo y León según modelos franceses, con altas bóvedas y vidrieras de colores.
Lo más característico de España es la mezcla de culturas. Artesanos musulmanes trabajaron para reyes cristianos, y las comunidades judías construyeron sinagogas de estilo islámico. El arte cristiano de tradición islámica se denomina mudéjar. En Granada, la dinastía musulmana nazarí construyó la Alhambra, uno de los palacios más famosos del mundo. La época terminó en 1492, cuando Isabel y Fernando tomaron Granada, el mismo año en que los judíos fueron expulsados y Colón zarpó rumbo a América.