La Escuela de Nueva York
Tras la Segunda Guerra Mundial, el centro del arte se trasladó de París a Nueva York, donde los expresionistas abstractos pintaron a gran escala, con libertad y de forma gestual.
En la década de 1940 llegaron a Nueva York muchos artistas europeos que huían de la guerra, entre ellos Mondrian, Max Ernst y André Breton. Los jóvenes pintores estadounidenses entraron en contacto con las ideas surrealistas sobre el inconsciente y empezaron a buscar una pintura propia y libre. De ahí surgió el expresionismo abstracto, la primera corriente artística estadounidense con una gran influencia internacional.
El movimiento tuvo dos líneas principales. Una era la pintura de acción, en la que Jackson Pollock goteaba y lanzaba pintura sobre lienzos extendidos en el suelo y Willem de Kooning pintaba con pinceladas violentas. La otra era la pintura de campos de color, en la que Mark Rothko, Barnett Newman y Clyfford Still dejaban que grandes campos de color llenaran todo el lienzo.
Los lienzos eran a menudo enormes y debían envolver al espectador. Los artistas hablaban de lo sublime, de los mitos y de la libertad del individuo. Los críticos Clement Greenberg y Harold Rosenberg formularon teorías sobre la nueva pintura. En la década de 1950 las obras se expusieron en Europa, y Nueva York se convirtió en la principal ciudad artística del mundo.