Posguerra, Nuevo Realismo y Mayo del 68

Tras la guerra, los artistas franceses buscaron nuevas formas de expresión en la materia, el gesto y los objetos cotidianos, mientras Nueva York desafiaba a París.

Tras la liberación de 1944, París seguía siendo la capital del arte, pero la guerra había dejado huellas profundas. Jean Fautrier expuso sus Rehenes, gruesas masas de pintura que parecían rostros maltratados. Jean Dubuffet coleccionó arte de enfermos mentales y autodidactas y lo llamó art brut, arte en bruto. Pierre Soulages, Hans Hartung y Georges Mathieu pintaron abstracciones con grandes gestos. La corriente se denominó arte informal o tachismo y fue la respuesta europea al expresionismo abstracto estadounidense.

Hacia 1960, una nueva generación se volvió contra la pintura abstracta. Yves Klein pintó cuadros monocromos en un azul intenso propio y utilizó a mujeres desnudas como pinceles vivientes. El crítico Pierre Restany lo reunió a él, a Arman, Jean Tinguely, Martial Raysse y otros en el grupo de los nuevos realistas. Trabajaban con chatarra, basura, carteles y máquinas, a menudo con una mezcla de humor y crítica social. Niki de Saint Phalle disparaba con un rifle contra relieves rellenos de pintura.

Al mismo tiempo, París perdió su papel de centro indiscutible del arte. Nueva York fue ganando terreno, y en 1964 el estadounidense Robert Rauschenberg obtuvo el gran premio de la Bienal de Venecia. En Francia el arte volvió a hacerse político durante la revuelta estudiantil de mayo de 1968, cuando se imprimieron carteles en la escuela de bellas artes. El ministro de Cultura André Malraux y después el presidente Georges Pompidou apostaron por las instituciones culturales del Estado. Cuando el Centre Pompidou abrió en 1977, París obtuvo un nuevo tipo de museo, con Pontus Hultén, antiguo director del Moderna Museet, como uno de sus responsables.