El Renacimiento

En Florencia, Roma y Venecia, los artistas redescubrieron la Antigüedad, inventaron la perspectiva e hicieron del ser humano el centro del arte.

Renacimiento significa volver a nacer. El término alude al deseo de artistas y eruditos de la Italia del siglo XV de devolver la vida a la cultura de la Antigüedad. En Florencia, el arquitecto Brunelleschi estudió las ruinas romanas, el escultor Donatello realizó estatuas exentas como no se habían visto desde la Antigüedad y el pintor Masaccio empleó la nueva perspectiva lineal para crear espacios reales sobre una pared plana. Fue una revolución en la manera de ver las imágenes y el mundo. Florencia se convirtió en el centro de esta nueva mirada.

Detrás del arte había ricos comitentes. La familia Médici en Florencia, los duques de Urbino y Mantua, los papas en Roma y las grandes familias de Venecia se disputaban a los mejores artistas. El arte era a la vez devoción, prestigio y política. Pintores como Fra Angelico, Piero della Francesca, Mantegna y Botticelli trabajaron para cortes y conventos, y los talleres formaron a nuevas generaciones. El artista empezó a ser visto como una persona culta y no solo como un artesano. Muchos de ellos escribieron cartas, poemas y tratados.

Hacia el año 1500 el Renacimiento alcanzó su apogeo, el periodo llamado Alto Renacimiento. Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael trabajaban al mismo tiempo, y los papas hicieron de Roma el centro del arte. En Venecia, Giovanni Bellini, Giorgione y el joven Tiziano desarrollaron una pintura en la que el color y la luz importaban más que la línea. Cuando Rafael murió en 1520, el arte italiano se había convertido en un modelo para toda Europa, y artistas del norte viajaban al sur para aprender.