Academia y romanticismo
Tras la victoria sobre Napoleón, Rusia adquirió una nueva conciencia de sí misma. Los pintores de la Academia rivalizaron con los más grandes de Europa, El último día de Pompeya de Briulov despertó admiración en París, y Venetsiánov y Fedótov empezaron a pintar la vida cotidiana rusa.
La Academia de Bellas Artes de San Petersburgo era el eje de toda la formación. Los alumnos dibujaban a partir de vaciados en yeso de esculturas antiguas, competían por medallas de oro y eran enviados como pensionados a Roma. La pintura de historia, con temas de la Biblia, la Antigüedad y la historia rusa, ocupaba el lugar más alto, y era allí donde se hacían las grandes carreras.
El último día de Pompeya de Karl Briulov, pintado en Roma entre 1830 y 1833, fue el primer cuadro ruso que causó sensación en Europa y obtuvo una medalla de oro en el Salón de París de 1834. Alexandr Ivanov permaneció en Roma más de veinte años para pintar La aparición de Cristo al pueblo, una obra que fue para él a la vez un triunfo y una tragedia.
Al mismo tiempo surgió una pintura más personal y observadora. Orest Kiprenski y Vasili Tropinin pintaron retratos llenos de vida, entre ellos las imágenes más conocidas de Pushkin. Alexéi Venetsiánov pintó campesinos y campos en su finca, y Pável Fedótov retrató con ironía el pequeño mundo de funcionarios, comerciantes y oficiales pobres.