El Gran Buda del Tōdai-ji

El Gran Buda del Tōdai-ji
Gilles Desjardins, CC BY-SA 4.0

El emperador Shōmu mandó fundir el enorme Buda Vairocana para proteger el país. La estatua ha sido reparada muchas veces tras incendios y terremotos.

La mano está alzada en un gesto que significa «no temas»: un mudra.

En el año 743 el emperador Shōmu decidió que se fundiera un gigantesco Buda de bronce. El país había sufrido epidemias, hambrunas y rebeliones, y el emperador esperaba que Buda protegiera el Estado. La estatua se colocó en el templo Tōdai-ji de la capital, Nara, que se convirtió en el centro de una red de templos provinciales en todo el país. Se consagró en 752 con una gran ceremonia en la que un monje indio le pintó los ojos.

La estatua representa al Buda Vairocana, en japonés Birushana, el Buda cósmico que, según la doctrina, ilumina todo el universo. Está sentado en la postura del loto sobre un gran trono de loto. La mano derecha está alzada con la palma hacia fuera en un gesto que significa «no temas». La mano izquierda descansa en el regazo con la palma hacia arriba, un gesto que indica que concede dones. La estatua mide unos quince metros de altura.

La fundición fue uno de los mayores proyectos técnicos de la historia de Japón. La estatua se fundió en varias fases, en secciones horizontales, con moldes de arcilla. Se necesitaron cantidades enormes de cobre y estaño, y participaron miles de trabajadores. Tras la fundición, la estatua se doró con oro disuelto en mercurio y calentado. Era un proceso tóxico que probablemente causó enfermedades entre los trabajadores.

La estatua ha sufrido daños muchas veces. La cabeza se cayó durante un terremoto en el siglo IX. La estatua y el templo ardieron en 1180, durante una guerra civil, y de nuevo en 1567. La cabeza actual es del siglo XVII, y gran parte del cuerpo ha sido reparada. Se conservan partes del trono de loto original, con imágenes grabadas de los mundos budistas.

El edificio que protege la estatua, el Daibutsuden, es una de las mayores construcciones de madera del mundo. La sala actual es de principios del siglo XVIII y es más pequeña que la original. La luz en el interior es tenue, y la estatua solo se ve al cruzar la puerta. Eso hace que su tamaño resulte sobrecogedor.

La estatua tenía un significado político. Mostraba la fuerza del poder imperial y convertía el budismo en un asunto de Estado. Al monje Gyōki, popular entre la gente común, se le encomendó recaudar donativos. Esto muestra que el proyecto también debía arraigar en la población. El nombre del templo significa «Gran Templo del Este». Muchos objetos donados al templo tras la muerte del emperador Shōmu se conservan todavía hoy en el tesoro Shōsōin del Tōdai-ji.

El Tōdai-ji y la estatua forman hoy parte del sitio del Patrimonio Mundial de Nara. El templo recibe millones de visitantes, y el Gran Buda es uno de los lugares de interés más conocidos de Japón. Sigue siendo un objeto vivo de culto, y se celebran ceremonias con regularidad. Los ciervos del parque que lo rodea también se han convertido en parte de la visita.