Pinturas rupestres de Lascaux

Pinturas rupestres de Lascaux
EU, Public domain

Cientos de caballos, uros y ciervos pintados con ocre, carbón y manganeso en lo más profundo de una cueva del suroeste de Francia. Su descubrimiento en 1940 reveló lo avanzado que era el arte ya en la Edad de Hielo.

Observe cómo los artistas aprovecharon las curvas de la pared rocosa para dar volumen a los animales.

La cueva de Lascaux fue descubierta en septiembre de 1940 por cuatro adolescentes cerca del pueblo de Montignac, en la Dordoña. La historia de que un perro los llevó hasta allí es popular, pero dudosa. Pronto llegó el investigador Henri Breuil, que estudió las imágenes y dio fama a la cueva. Las pinturas suelen datarse hace unos 17 000 años, en el periodo llamado magdaleniense. Los muchachos se llamaban Marcel Ravidat, Jacques Marsal, Georges Agnel y Simon Coencas. La cueva se encontraba en una zona boscosa y su entrada había permanecido oculta mucho tiempo.

La cueva alberga unas seiscientas figuras pintadas y alrededor de mil quinientos grabados. La mayoría representan animales: caballos, uros, ciervos, íbices y bisontes. Algunos signos, como puntos, cuadrículas y trazos, son más difíciles de entender. En la primera gran sala, la Sala de los Toros, hay uros de varios metros de largo. En el estrecho Divertículo Axial los animales ocupan tanto las paredes como el techo. Suelen estar dibujados de perfil, con contornos nítidos, y varios se superponen. A veces parecen moverse en grupo o en manada.

Al fondo de un pozo se encuentra la única figura humana de la cueva. Un hombre esquemático con cabeza de pájaro yace ante un bisonte herido del que brotan las entrañas. Junto a él hay un pájaro sobre un palo. La escena es una de las más debatidas del arte prehistórico y ninguna interpretación ha logrado consenso.

Los colores proceden de tierras y minerales. El ocre, que contiene óxido de hierro, proporcionaba amarillos, rojos y marrones. El negro procede sobre todo del óxido de manganeso y, con menos frecuencia, del carbón. Los artistas aplicaban el color con tampones, con pinceles de pelo o de fibras vegetales y soplando pigmento en polvo contra la pared. Los agujeros en las paredes del Divertículo Axial indican que construyeron andamios para alcanzar el techo. La superficie irregular de la cueva se aprovechó deliberadamente para dar volumen a los animales.

No sabemos por qué se pintaron las imágenes. Breuil creía en la magia de caza: representar a la presa traería suerte en la cacería. Investigadores posteriores han señalado que el reno, una presa importante, apenas aparece en las imágenes. Otras interpretaciones hablan de mitos, de sistemas simbólicos ordenados o de rituales chamánicos. La cuestión sigue abierta.

La cueva se abrió al público en 1948. Más de mil visitantes al día introducían calor, humedad y dióxido de carbono. En las paredes empezaron a crecer algas verdes y depósitos blancos de calcita, y en 1963 la cueva se cerró. Desde entonces, el moho y las manchas negras han causado nuevos problemas, y solo unos pocos investigadores pueden entrar. Los intentos de salvar las paredes se prolongan desde hace décadas, y cada intervención ha demostrado que puede alterar el delicado clima de la cueva.

En su lugar, los visitantes pueden ver réplicas. Lascaux II abrió en 1983 cerca del original, y en 2016 se inauguró la réplica más amplia, Lascaux IV. Desde 1979 la cueva forma parte del patrimonio mundial de la Unesco junto con otros yacimientos del valle del Vézère. Lascaux se ha convertido en un símbolo del arte de la Edad de Hielo y ha sido llamada «la Capilla Sixtina de la prehistoria».