El cielo y las nubes
El cielo es el mayor de todos los motivos, pero también el más difícil de captar: no tiene forma y las nubes cambian sin cesar. En el arte, el cielo ha sido a la vez la morada de Dios y un campo de observación científica. Lo seguimos desde las cúpulas estrelladas y los techos abiertos del Barroco, pasando por los estudios de nubes de Constable, la luz de Turner y los cielos vacíos de Friedrich, hasta la enigmática luz diurna de Magritte y las nubes estilizadas de China y Japón.
- La bóveda celeste: cúpulas y estrellas
- El Renacimiento: un agujero en el techo
- El Barroco: cielos abiertos y nubes holandesas
- El cielo luminoso de Tiepolo: el siglo XVIII
- La ciencia de las nubes: Constable y Turner
- El cielo como alma: Friedrich, Van Gogh y el Norte
- Nubes en China y Japón
- La nube moderna: de Magritte a la actualidad