La noche

Pintar la oscuridad es una paradoja, porque las imágenes necesitan luz para ser vistas. Aun así, los artistas de todas las épocas se han sentido atraídos por la noche. La seguimos desde el Niño Jesús luminoso de la Edad Media y las velas del Barroco, pasando por la luna del Romanticismo y las estrellas de Van Gogh, hasta el bar nocturno de Hopper, las noches de verano nórdicas y las imágenes japonesas de la luna.