Oscar Niemeyer

Oscar Niemeyer dio al movimiento moderno formas curvas inspiradas en las montañas, los ríos y los cuerpos femeninos de Brasil. Proyectó casi todos los grandes edificios de la nueva capital, Brasilia, y siguió en activo hasta pasados los cien años.
Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho nació en 1907 en Río de Janeiro. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Río y empezó a trabajar con Lúcio Costa, que encabezaba el movimiento moderno en Brasil. Cuando Le Corbusier llegó a Río en 1936 como asesor de un nuevo edificio para el Ministerio de Educación, Niemeyer formó parte del equipo, y aquello fue su escuela. Se dio a conocer con los edificios de Pampulha, en las afueras de Belo Horizonte, en la década de 1940, encargados por el joven alcalde Juscelino Kubitschek.
En Pampulha proyectó, entre otras obras, la iglesia de São Francisco de Assis, con bóvedas de hormigón que ondulan como olas. Participó en el proyecto de la sede de la ONU en Nueva York. Cuando Kubitschek llegó a la presidencia decidió construir Brasilia, y Niemeyer proyectó el palacio presidencial, el Congreso Nacional, la catedral y los ministerios, mientras Costa trazaba el plan urbanístico. La ciudad se inauguró en 1960. Era comunista y se exilió en París durante la dictadura militar, donde proyectó la sede del Partido Comunista Francés. Entre sus obras posteriores está el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, que parece un cuenco sobre un acantilado.
Niemeyer recibió el Premio Pritzker en 1988. Trabajó hasta su muerte en 2012, pocos días antes de cumplir 105 años. Decía que no le atraía el ángulo recto, sino la curva libre y sensual. Su arquitectura se convirtió en un símbolo de la modernidad brasileña, y sus formas curvas de hormigón han influido en arquitectos de todo el mundo. También se le ha criticado que Brasilia acabara siendo una ciudad hecha para los coches y las vistas monumentales más que para las personas.