Puerta de Brandeburgo

Puerta de Brandeburgo, Berlín
Thomas Wolf, www.foto-tw.de, CC BY-SA 3.0

La puerta se construyó como remate del bulevar Unter den Linden, siguiendo el modelo de los Propileos de la Acrópolis. Tiene doce columnas dóricas, seis por cada lado, y está coronada por una cuadriga. La puerta ha acompañado la historia de Alemania: desde la marcha triunfal de Napoleón hasta el Muro y la reunificación.

El rey de Prusia Federico Guillermo II encargó la puerta como nuevo remate monumental de Unter den Linden, en el lugar donde el camino hacia la ciudad de Brandeburgo salía de Berlín. Carl Gotthard Langhans la proyectó y se levantó entre 1788 y 1791. Fue uno de los primeros edificios de Alemania que tomaron explícitamente un modelo griego; Langhans partió de los Propileos de la Acrópolis, la entrada a los templos de Atenas. La puerta está construida en arenisca. La cuadriga de lo alto, una diosa de la victoria que conduce un carro tirado por cuatro caballos, fue diseñada por el escultor Johann Gottfried Schadow y realizada en chapa de cobre repujada sobre un molde. Se colocó en 1793 y en origen representaba a la diosa de la paz.

La puerta tiene cinco pasos entre columnas dóricas, seis por cada lado. El central, el más ancho, estaba reservado a la familia real. Las columnas tienen estrías y basas, a diferencia de las columnas dóricas griegas, por lo que el orden es una interpretación libre de la Antigüedad. Sobre las columnas corre un friso de triglifos y metopas, y encima un ático con un relieve que representa un cortejo triunfal. En los pasos hay relieves con escenas de la vida de Heracles. A los lados se encuentran dos edificios más bajos que fueron en su día aduana y cuerpo de guardia. La forma sencilla y clara de la puerta la convirtió en símbolo desde el principio: señalaba que Prusia quería verse como una nueva Atenas.

En 1806 Napoleón se llevó la cuadriga a París como botín de guerra. Fue recuperada en 1814, y Karl Friedrich Schinkel añadió entonces al bastón de la diosa una cruz de hierro y un águila prusiana. La puerta pasó a ser escenario de desfiles y manifestaciones nacionales, entre ellas la marcha de antorchas de los nazis en 1933. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió graves daños y la cuadriga quedó casi destruida; se reconstruyó en 1958. Cuando se levantó el Muro en 1961, la puerta quedó en tierra de nadie y se convirtió en el símbolo de la Alemania dividida. Al abrirse en diciembre de 1989 pasó a ser, en cambio, el símbolo de la reunificación. La puerta se restauró a comienzos de la década de 2000. Muestra cómo un mismo edificio puede adquirir significados muy distintos a lo largo de la historia, y hoy figura en las monedas de euro alemanas.