Santa Fe de Conques

La iglesia abacial del pequeño pueblo de Conques era una etapa del Camino de Santiago. Tiene una planta típica de iglesia de peregrinación, con capillas alrededor del coro. Sobre la puerta hay un Juicio Final en piedra en el que aún se distinguen con detalle los bienaventurados y los condenados.
La abadía de Conques se enriqueció cuando en el siglo IX los monjes llevaron allí las reliquias de santa Fe, Sainte Foy, una joven que según la leyenda sufrió martirio durante las persecuciones. Las reliquias atraían peregrinos, y Conques se convirtió en una etapa del camino a Santiago de Compostela. La iglesia actual se empezó hacia 1050 y estaba prácticamente terminada a comienzos del siglo XII. Se construyó con caliza y arenisca amarillas y grises de la zona. La iglesia se asienta en una empinada ladera, y la obra tuvo que adaptarse a lo angosto del terreno.
La iglesia tiene planta de cruz con una alta nave central, naves laterales con tribunas y una girola tras el coro con capillas salientes. Es la misma planta que la de las otras grandes iglesias de peregrinación, en las que los peregrinos podían rodear el coro y ver las reliquias sin perturbar la misa. La nave central se cubre con bóveda de cañón y es inusualmente alta en relación con su anchura. El tímpano de la portada occidental, de comienzos del siglo XII, muestra el Juicio Final con unas 120 figuras. A la izquierda de Cristo aguardan las fauces del infierno; a la derecha, la Jerusalén celestial. El tesoro de la iglesia guarda la estatua relicario dorada de santa Fe, del siglo X.
La abadía decayó tras las guerras de religión del siglo XVI y casi cayó en el olvido. En la década de 1830 el escritor Prosper Mérimée, entonces inspector de los monumentos históricos de Francia, visitó el lugar y logró que la iglesia se salvara. Entre 1987 y 1994 el pintor Pierre Soulages colocó 104 vidrieras de un vidrio translúcido desarrollado por él, que deja pasar la luz sin mostrar color. La iglesia forma parte del Patrimonio de la Humanidad de los Caminos de Santiago en Francia. Muestra cómo las peregrinaciones dieron forma a la arquitectura religiosa románica.