Palacio Ducal

Palacio Ducal, Venecia
Didier Descouens, CC BY-SA 4.0

El palacio de gobierno de la República de Venecia parece estar del revés: los pesados pisos superiores descansan sobre dos ligeras arquerías. La piedra rosa y blanca dispuesta en damero aligera la fachada. El palacio es el gótico veneciano en su forma más célebre.

Ya en el siglo IX había en este lugar un palacio para el dux, el jefe de Estado electo de Venecia. El edificio actual empezó a tomar forma en 1340, cuando el Gran Consejo de la república necesitó una sala mayor. Primero se construyó la fachada sur, hacia la laguna, y después el ala que da a la Piazzetta, que continuó en el mismo estilo en la década de 1420. La Porta della Carta, la puerta ricamente esculpida que da a San Marcos, fue obra de Giovanni y Bartolomeo Bon y se terminó en 1442. Tras un incendio en 1483, el ala oriental se reconstruyó en estilo renacentista.

Las fachadas invierten la relación habitual entre lo pesado y lo ligero. Abajo hay una arquería de columnas cortas. Encima corre una logia con el doble de arcos apuntados, coronados por vanos en forma de cuadrifolio. Sobre estos pisos abiertos descansa un muro alto, casi cerrado, revestido de piedra rosa y blanca en damero, con solo unas pocas ventanas grandes. Toda la fachada se remata con una crestería de adornos puntiagudos. En el interior se encuentran las grandes salas, entre ellas la Sala del Maggior Consiglio, una de las mayores de Europa, con el inmenso Paraíso de Tintoretto.

Tras los incendios de 1574 y 1577 se discutió si el palacio debía sustituirse por un edificio nuevo, pero en cambio se reparó manteniendo su forma gótica. Cuando la república cayó en 1797, el edificio perdió su función, y desde 1923 es museo. En la década de 1850 el crítico de arte inglés John Ruskin describió el Palacio Ducal como el edificio central del mundo, y su elogio contribuyó a que el gótico veneciano se convirtiera en modelo para la arquitectura del siglo XIX en el Reino Unido y en otros lugares. El palacio muestra cómo el gótico se adaptó a una ciudad de comercio, agua y luz.