Torre Eiffel

La torre Eiffel se construyó para la Exposición Universal de 1889 y era entonces la estructura más alta del mundo. Es un entramado de unas 18 000 piezas de hierro unidas con remaches. Debía desmontarse al cabo de veinte años, pero se quedó y hoy es el símbolo de París.
Con vistas a la Exposición Universal de 1889, cien años después de la Revolución, se convocó un concurso para una torre. La idea partió de los ingenieros de Gustave Eiffel Maurice Koechlin y Émile Nouguier, y el arquitecto Stephen Sauvestre dio a la torre sus arcos y detalles. Eiffel compró los derechos e hizo suyo el proyecto. Las obras empezaron en enero de 1887 y duraron algo más de dos años. Las piezas se fabricaron en el taller de Eiffel en Levallois-Perret y se remacharon in situ. Durante la construcción, un grupo de artistas y escritores protestó contra lo que llamaron una torre inútil y monstruosa.
La torre mide unos 300 metros sin antenas, y hoy más de 330 con ellas. Se apoya en cuatro patas asentadas sobre cimientos de hormigón que se unen hacia arriba en una única punta. La forma se basa en cálculos de las fuerzas del viento, y el entramado abierto ofrece poca resistencia a este. La torre tiene tres plataformas para visitantes. Los ascensores de las patas siguen su inclinación y fueron una novedad técnica. En total, la estructura de hierro pesa unas 7300 toneladas. Los arcos entre las patas del primer piso apenas soportan carga, pero convierten la torre en una puerta.
La torre fue la estructura más alta del mundo hasta 1930, cuando la superó el edificio Chrysler de Nueva York. Debía desmontarse al cabo de veinte años, pero se salvó al usarse para emisiones de radio y experimentos científicos. Hoy es uno de los monumentos más visitados del mundo. La torre se convirtió en un símbolo de la ingeniería moderna e influyó en artistas como Robert Delaunay. Muestra cómo una construcción despreciada al principio puede llegar a ser la seña de identidad de toda una ciudad.