Hill House

El editor Walter Blackie encargó a Mackintosh que diseñara todo en su hogar, desde la casa hasta los muebles y los textiles. El exterior es gris y escocés como un castillo; el interior, luminoso y refinado. Hoy la casa se encuentra bajo una red protectora de acero mientras se seca.
Walter Blackie, un editor de Glasgow, compró un solar en Helensburgh, en la desembocadura del Clyde, y en 1902 contrató a Charles Rennie Mackintosh. Antes de diseñar la casa, Mackintosh estudió la vida de la familia para que las estancias se ajustaran a la vida cotidiana. La casa se terminó en 1904. Mackintosh y su esposa, la artista Margaret Macdonald, hicieron también muebles, iluminación, textiles y decoraciones.
Por fuera, la casa está revestida de un revoco gris y rugoso, el harl, y tiene una torre cilíndrica de escalera, tejados empinados y poca decoración, como una versión moderna de la casa señorial escocesa. Dentro, las estancias se dividen en claras y oscuras: el vestíbulo y la biblioteca son oscuros y de madera, mientras que el salón y el dormitorio son blancos y luminosos. Mackintosh empleó rosas estilizadas, enrejados y líneas rectas. Las sillas de respaldo alto en forma de escalera se han convertido en sus muebles más conocidos.
El revoco moderno de cemento que usó Mackintosh dejaba pasar la humedad, y la casa ha sufrido durante mucho tiempo problemas de agua. En 2019 se construyó sobre ella una estructura transparente de acero y malla, diseñada por Carmody Groarke, para que pueda secarse antes de restaurarla. Los visitantes pueden recorrer pasarelas alrededor y por encima de la casa. Hill House la gestiona el National Trust for Scotland y es la vivienda más completa de Mackintosh.