Kimbell Art Museum

El museo de arte de Kahn se compone de largas bóvedas de hormigón con una estrecha rendija de luz a lo largo de la clave. Bajo la rendija cuelga un reflector de aluminio perforado que difunde una luz natural plateada sobre las obras. El museo es uno de los espacios más bellos del siglo XX para contemplar pintura.
Kay y Velma Kimbell habían reunido una colección de arte y legaron su fortuna a una fundación para crear un museo. El director del museo, Richard Fargo Brown, encargó el proyecto a Louis Kahn en 1966 y quería que la luz fuera su elemento principal. El museo se construyó entre 1969 y 1972 en el distrito cultural de Fort Worth.
El edificio consta de dieciséis bóvedas paralelas de hormigón de 30 metros de longitud. Las bóvedas tienen forma cicloide, una curva que aporta sustentación y, a la vez, una luz repartida de manera uniforme. A lo largo de la clave de cada bóveda corre una estrecha rendija acristalada, y bajo ella cuelga un reflector de aluminio perforado que proyecta la luz hacia el intradós. Los muros son de travertino y hormigón, y los suelos de roble. Tres de las bóvedas de la entrada son pórticos abiertos. Varios patios penetran en la planta y aportan luz y vistas.
El museo se ha convertido en un modelo de cómo puede emplearse la luz natural en los museos. En 2013 se inauguró un nuevo pabellón de Renzo Piano, que en su día había trabajado con Kahn. El Kimbell Art Museum se considera una de las obras más logradas de Kahn y uno de los museos más apreciados de Estados Unidos, tanto por artistas como por arquitectos.