Mont-Saint-Michel

La abadía se alza sobre un islote rocoso en una bahía donde la marea sube con rapidez. Los edificios se escalonan alrededor de la roca, con la iglesia en lo más alto. La gótica Merveille, la Maravilla, alberga el claustro y el refectorio uno encima del otro.
Según la leyenda, en 708 el arcángel Miguel se apareció al obispo de Avranches y le ordenó construir un santuario en el monte. En 966 se establecieron aquí monjes benedictinos. La iglesia abacial se empezó a construir en 1023, y para que cupiera en la cima del monte se levantaron criptas que le sirven de plataforma. La nave central es románica. Entre 1211 y 1228 se construyó La Merveille en el lado norte, tres pisos que albergan, entre otras dependencias, el refectorio, la sala de huéspedes y el claustro. Durante la guerra de los Cien Años la abadía resistió los asedios ingleses, y el coro, que se había derrumbado en 1421, se reconstruyó en gótico flamígero y se terminó en 1523.
Todo el conjunto está construido sobre la roca y alrededor de ella, de modo que la planta y la altura vienen dictadas por el peñasco. Abajo están el pueblo y las murallas, después los edificios de la abadía y, en lo más alto, la iglesia, cuyo suelo se encuentra a unos 80 metros de altura. La Merveille se considera una obra maestra de la arquitectura gótica: el refectorio tiene ventanas estrechas y muy juntas que dejan pasar la luz sin debilitar los muros, y el claustro, en lo más alto, tiene dos hileras de finas columnas desfasadas. La nave central románica tiene techo de madera, mientras que el coro gótico tiene altas bóvedas de piedra.
Durante la Revolución francesa la abadía se cerró y se convirtió en prisión, función que mantuvo hasta 1863. Después se restauró, y en 1897 la iglesia recibió su aguja con una estatua dorada de san Miguel. Un dique de 1879 provocó la colmatación de la bahía, y en 2014 fue sustituido por una pasarela que deja circular libremente la marea. El Mont-Saint-Michel fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979 y es uno de los lugares más visitados de Francia. Muestra cómo los edificios pueden surgir de un paisaje y adaptarse a él a lo largo de varios siglos.