Castillo de Neuschwanstein

El castillo de cuento de Luis II sobre un peñasco de los Alpes es un sueño romántico de la Edad Media, construido con la técnica del siglo XIX. El exterior es románico y gótico, pero dentro hay electricidad, agua corriente y calefacción central. El castillo sirvió de modelo para el castillo de la Bella Durmiente de Disney.
Luis II de Baviera era un admirador de Richard Wagner y del mundo legendario medieval. En 1869 mandó empezar a construir un castillo que debía ser un decorado para sus sueños, y los primeros bocetos los hizo un escenógrafo teatral, Christian Jank, antes de que tomaran el relevo los arquitectos. El castillo se levantó sobre un peñasco por encima del castillo de su padre, Hohenschwangau.
El rey solo llegó a vivir allí unos meses antes de ser declarado demente e incapacitado en 1886, y murió en circunstancias poco claras ese mismo año. El castillo nunca se terminó; solo se amueblaron unas quince de las estancias previstas. Pocas semanas después de su muerte se abrió a los visitantes, y hoy recibe a más de un millón de personas al año. Neuschwanstein es la cara romántica del historicismo: no una reconstrucción fiel de la Edad Media, sino una imagen de ella.