Instituto Salk

Instituto Salk, La Jolla, California
Codera23, CC BY-SA 4.0

Dos edificios de laboratorios paralelos se vuelven hacia un patio vacío de travertino, donde un estrecho canal de agua dirige la mirada hacia el océano Pacífico. Kahn llamó al patio una fachada al cielo. El hormigón visto y la madera de teca envejecen con belleza bajo la luz intensa.

Jonas Salk, que había desarrollado una vacuna contra la polio, fundó un instituto de investigación biológica y encargó el proyecto a Louis Kahn en 1959. Quería un edificio que Picasso quisiera visitar. Las obras duraron de 1962 a 1965. Kahn trabajó mucho tiempo en la planta y la modificó varias veces, y la solución definitiva fueron dos edificios de laboratorios simétricos a ambos lados de un patio.

Los laboratorios son grandes espacios diáfanos sin pilares, y entre ellos hay plantas técnicas donde tuberías e instalaciones pueden reformarse sin interrumpir la investigación. Hacia el patio se alzan pequeñas torres con estudios para los investigadores, con ventanas orientadas en ángulo hacia el mar y paneles de teca. El patio es de travertino y está casi completamente vacío. Kahn pidió consejo al arquitecto mexicano Luis Barragán, que propuso que el patio no tuviera árboles. Un estrecho canal de agua recorre el patio en dirección al mar. El hormigón se vertió con gran cuidado, y los orificios de los pernos del encofrado se dejaron a la vista.

El Instituto Salk se considera la obra maestra de Kahn y uno de los edificios más importantes de la posguerra. La teca ha sido restaurada, y en la década de 1990 se levantó una ampliación. El patio es uno de los lugares más célebres de la arquitectura del siglo XX y muestra la capacidad de Kahn para convertir materiales sencillos y luz en algo casi espiritual.