Estación de St Pancras

La estación londinense tiene dos caras: un hotel neogótico de ladrillo rojo hacia la calle y, detrás, una inmensa nave de andenes de hierro y vidrio. Cuando se construyó, la nave era el mayor espacio del mundo sin apoyos interiores. La estación se salvó de la demolición y hoy es la puerta del Eurostar.
La Midland Railway necesitaba su propia estación en Londres y la construyó en 1866–1868. El ingeniero William Henry Barlow diseñó la nave de andenes, que se terminó en 1868. Salva unos 73 metros sin pilares y era entonces la mayor luz del mundo. Las vías están elevadas, a un piso de altura sobre un sótano donde se almacenaba cerveza de Burton, y los pilares del sótano siguen las medidas de los barriles. Delante de la nave se levantó el Midland Grand Hotel según el proyecto de George Gilbert Scott, que ganó un concurso en 1865. El hotel abrió en 1873 y se terminó en 1876.
El hotel está construido en ladrillo rojo de Nottingham con detalles de arenisca y granito. Tiene una alta torre del reloj, arcos apuntados y hastiales en una mezcla de gótico inglés, italiano y francés que Scott había estudiado. Dentro había una gran escalera y un comedor de decoración suntuosa. La nave de andenes que hay detrás es un arco apuntado de hierro y vidrio que contrasta con los pesados muros del hotel. La estación muestra dos caras de la arquitectura victoriana: el ropaje histórico de la arquitectura de estilos y los nuevos materiales de la ingeniería.
El hotel cerró en 1935 y se utilizó como oficinas. En los años sesenta se planeó su demolición, pero una campaña encabezada por el poeta John Betjeman salvó el edificio, que fue protegido en 1967. Se reformó y se inauguró en 2007 como terminal de los trenes de alta velocidad al continente, y el hotel volvió a abrir en 2011. St Pancras se ha convertido en un ejemplo de cómo la arquitectura victoriana, despreciada durante mucho tiempo, ha recuperado el aprecio.