Abadía de Westminster

La iglesia abacial de Westminster es el lugar donde se corona a los monarcas de Inglaterra y donde muchos de ellos están enterrados. Enrique III la reconstruyó a partir de 1245 en estilo gótico francés, con una altura inusual para Inglaterra. La capilla de Enrique VII tiene una de las bóvedas más asombrosas de la Baja Edad Media.
Eduardo el Confesor construyó en el lugar una gran iglesia abacial románica, consagrada en 1065. Enrique III la mandó derribar y en 1245 empezó a construir una nueva iglesia en el gótico francés que admiraba, con Reims y la Sainte-Chapelle como modelos. El maestro de obras se llamaba Henry de Reyns. El rey quería además honrar con una suntuosa tumba a Eduardo el Confesor, que había sido canonizado. El coro y la parte oriental de la nave central estaban terminados cuando el rey murió en 1272. El resto de la nave se construyó en los siglos XIV y XV en el mismo estilo, de modo que la iglesia parece excepcionalmente homogénea.
La iglesia tiene una planta francesa con corona de capillas alrededor del coro y una nave central de unos 31 metros de altura. Al este se encuentra la capilla de Enrique VII, construida en 1503-1519, con una bóveda de abanico en la que unos conos de piedra colgantes parecen flotar. Las torres occidentales se añadieron en 1722-1745 según proyecto de Nicholas Hawksmoor, que las hizo fundirse con la iglesia medieval. El pavimento ante el altar mayor es una obra cosmatesca de 1268, con motivos de piedra y vidrio traídos de Italia. La iglesia está llena de monumentos funerarios y lápidas conmemorativas, entre otros lugares en el Rincón de los Poetas, donde está enterrado Geoffrey Chaucer.
La abadía fue disuelta en 1540, pero la iglesia se conservó y se convirtió en una royal peculiar, dependiente directamente del monarca. Todas las coronaciones desde Guillermo el Conquistador en 1066 se han celebrado aquí, la última la de Carlos III en 2023, y aquí se encuentra la silla de la coronación que mandó hacer Eduardo I. Unas tres mil personas están enterradas o tienen monumentos conmemorativos aquí, entre ellas Isaac Newton y Charles Darwin. La iglesia fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 junto con el palacio de Westminster. Muestra cómo el gótico francés adquirió una forma propiamente inglesa.