La España imperial

Con la conquista de Granada y los viajes a América, España se convirtió en un imperio mundial. Su arquitectura pasó de la rica ornamentación a la severidad de El Escorial y volvió después al esplendor del barroco tardío.

Se llama plateresco el primer Renacimiento español, con ornamentos finos como de platería, como en la fachada de la Universidad de Salamanca. El Escorial de Felipe II, construido en 1563–1584 por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, es a la vez monasterio, palacio y panteón real, casi sin decoración.

En el siglo XVIII la catedral de Santiago recibió su fachada barroca, el Obradoiro, y el exuberante barroco tardío se llama churrigueresco, por la familia de arquitectos Churriguera. El estilo se extendió también a las iglesias de América Latina.