Se inaugura el Ayuntamiento de Estocolmo

El ayuntamiento de Ragnar Östberg se inaugura la víspera de San Juan de 1923, tras más de veinte años de trabajo. Está construido en ladrillo hecho a mano, con trabajos artesanales de todo el país.

El Ayuntamiento fue la cumbre del romanticismo nacional y su última gran obra.

La ciudad de Estocolmo llevaba mucho tiempo sin un edificio propio para su administración y sus representantes electos. Hacia 1900 se celebró un concurso para un nuevo palacio de justicia municipal, y el emplazamiento era la punta de Kungsholmen frente a Riddarfjärden, donde antes había un molino. Ganó Ragnar Östberg, pero los planes cambiaron: el tribunal se trasladó a otro solar y Östberg recibió el encargo de proyectar un ayuntamiento en la punta. La época estaba marcada por el romanticismo nacional. La disolución de la unión con Noruega en 1905 y una creciente conciencia nacional llevaron a los arquitectos a buscar materiales autóctonos y modelos históricos, como los castillos de los Vasa y las iglesias medievales. Östberg se inspiró también en Venecia, donde el Palacio Ducal se alza del mismo modo sobre el agua.

Las obras empezaron en 1911 y duraron doce años, mientras Östberg modificaba y depuraba los planos sin cesar. El edificio se construyó en ladrillo rojo hecho a mano en torno a dos patios, y la torre coronada por las tres coronas se eleva más de cien metros junto al agua. El Salón Azul iba a enlucirse de azul, pero a Östberg le gustó el ladrillo y lo dejó a la vista, aunque el nombre se mantuvo. En el Salón Dorado, Einar Forseth cubrió las paredes de mosaico de oro, y el príncipe Eugenio pintó frescos en la galería que da al Mälaren. Artistas y artesanos de todo el país aportaron forja, carpintería, textiles y piedra. La inauguración en la víspera de San Juan de 1923 coincidió con los cuatrocientos años de la entrada de Gustavo Vasa en Estocolmo.

El Ayuntamiento atrajo mucha atención en el extranjero, sobre todo en Gran Bretaña, y Östberg recibió la medalla de oro del Royal Institute of British Architects en 1926. Pero en Suecia la época ya iba en otra dirección. Solo siete años después de la inauguración, la Exposición de Estocolmo mostró una arquitectura opuesta a la de Östberg: ligera, abierta e industrial. Por eso el Ayuntamiento quedó como el último gran monumento del romanticismo nacional. Los mosaicos de Forseth, con la Reina del Mälaren entronizada, fueron criticados por algunos por demasiado bizantinos. Con el tiempo el edificio se ha convertido en uno de los símbolos más claros de Estocolmo. Desde 1930 el banquete del Nobel se celebra en el Salón Azul, y el edificio sigue siendo la sede del pleno municipal.