Vitruvio escribe sobre arquitectura
El romano Vitruvio dedica al emperador Augusto sus diez libros sobre arquitectura: sobre materiales, templos, órdenes de columnas, ciudades, acueductos y máquinas.
Es el único texto de arquitectura conservado de la Antigüedad. Cuando se redescubrió en el siglo XV, se convirtió en el manual del Renacimiento.
Vitruvio no fue un arquitecto famoso en vida. Había servido como ingeniero militar a las órdenes de Julio César y construido máquinas de guerra, y tras las guerras civiles recibió una pensión de Augusto gracias a Octavia, hermana del emperador. El único edificio que afirma haber diseñado es una basílica en la ciudad de Fano, que no se conserva. Escribió sus libros hacia el 30–20 a. C., cuando Augusto concentraba el poder y emprendía un gran programa de construcción en Roma. La obra puede leerse como un intento de dar al nuevo orden una arquitectura basada en el saber griego, pero también como la forma en que un ingeniero veterano transmitía toda su experiencia.
Los diez libros abarcan todo el arte de construir. Vitruvio repasa el ladrillo, la cal, la arena y la madera, y describe los órdenes griegos, la acústica de los teatros, las viviendas, los acueductos, los relojes de sol y las máquinas elevadoras. Su idea más conocida es que la buena arquitectura reúne tres cualidades: solidez, utilidad y belleza, en latín firmitas, utilitas y venustas. Sostiene también que un arquitecto debe saber geometría, historia, música, medicina y derecho. En el tercer libro describe cómo un hombre bien proporcionado, con los brazos y las piernas extendidos, encaja tanto en un círculo como en un cuadrado, y considera las proporciones del cuerpo como modelo para las del templo. Los dibujos a los que remite se han perdido.
El texto nunca cayó del todo en el olvido; se copió en las bibliotecas monásticas durante toda la Edad Media. Pero fueron los humanistas del siglo XV quienes lo convirtieron en un manual vivo. Poggio Bracciolini dio a conocer un manuscrito en el monasterio de San Galo en 1416, y la primera edición impresa apareció en Roma en la década de 1480. Como faltaban las imágenes, cada generación tuvo que volver a interpretar unas descripciones a veces oscuras, y las ediciones ilustradas se convirtieron en un género propio. El dibujo de Leonardo da Vinci del hombre en el círculo y el cuadrado, de hacia 1490, es el intento más famoso. Vitruvio fue leído por Alberti, Palladio y todos los que les siguieron, también por los arquitectos suecos, y sus tres cualidades se siguen citando hoy en las escuelas de arquitectura.