Giuseppe Arcimboldo

Giuseppe Arcimboldo
Giuseppe Arcimboldo, Public domain

Los retratos de verduras y frutas.

Arcimboldo fue artista de corte en Viena y Praga. Algunas de sus cabezas compuestas de frutas, flores o peces llegaron a Suecia como botín de guerra de Praga en 1648.

Giuseppe Arcimboldo nació en Milán hacia 1526. Su padre era pintor, y Giuseppe trabajó pronto con él en la catedral de Milán, donde hizo diseños para vidrieras. También diseñó un tapiz para la catedral de Como. Su primera carrera fue, por tanto, del todo tradicional.

En 1562 fue llamado a Viena para trabajar en la corte de los Habsburgo. Sirvió a tres emperadores: Fernando I, Maximiliano II y Rodolfo II, que trasladó la corte a Praga. Fue en la corte donde creó sus famosas cabezas compuestas. La serie de Las estaciones, de 1563, y la de Los elementos, de 1566, muestran perfiles formados por flores, frutas, animales u objetos. El rostro del Invierno es un tronco nudoso y la cabeza del Agua está hecha de peces y conchas. Hoy se conservan varias versiones en el Kunsthistorisches Museum de Viena y en el Louvre.

Las imágenes son a la vez bromas y enigmas eruditos. Debían divertir a la corte, pero también exaltar al emperador como señor de la naturaleza y del curso del año. Al mismo tiempo, muestran una observación minuciosa de plantas y animales, en una época en que los príncipes coleccionaban objetos naturales en sus gabinetes de curiosidades. Arcimboldo trabajó también como organizador de las fiestas de la corte, para las que diseñaba trajes, carrozas y decorados.

Su retrato más conocido es Vertumno, en el que Rodolfo II aparece como el dios romano de las estaciones, con un rostro de frutas y verduras. Cuando las tropas suecas saquearon Praga en 1648, gran parte de las colecciones de Rodolfo fueron llevadas a Suecia. Vertumno y El bibliotecario, una cabeza hecha de libros, se encuentran hoy en el castillo de Skokloster.

Arcimboldo regresó a Milán en 1587 y murió allí en 1593. Tras su muerte cayó casi en el olvido. En el siglo XX lo redescubrieron los surrealistas, que vieron en él a un precursor, y hoy sus imágenes están entre las más reconocibles de la historia del arte.