Albrecht Dürer

El gran nombre del Renacimiento nórdico.
Durero, de Núremberg, viajó a Italia y se trajo de vuelta la teoría de la perspectiva y sus ideales. Sus xilografías y grabados a buril se difundieron por toda Europa.
Alberto Durero nació el 21 de mayo de 1471 en Núremberg, una de las ciudades comerciales más ricas de Alemania. Su padre era orfebre, inmigrado de Hungría, y el hijo aprendió primero el oficio paterno. Con solo trece años dibujó un autorretrato a punta de plata que se conserva en la Albertina de Viena. Después se formó con el pintor Michael Wolgemut, cuyo taller también hacía xilografías para libros impresos. Terminado el aprendizaje, recorrió durante unos años Alemania y Suiza como oficial itinerante.
En 1494 se casó con Agnes Frey. No tuvieron hijos. Poco después viajó probablemente a Venecia por primera vez, y en 1505–07 volvió a pasar allí una larga temporada. En Italia conoció las ideas renacentistas sobre la perspectiva, las proporciones y los ideales antiguos, y trabó amistad con Giovanni Bellini. Su consagración llegó en 1498 con la serie de xilografías del Apocalipsis. La imprimió y la vendió él mismo, lo que lo dio a conocer en toda Europa.
Durero fue un maestro del grabado. Sus xilografías y grabados a buril tienen una nitidez y una riqueza de grises que nadie había alcanzado antes. Tres grabados de 1513–14, El caballero, la muerte y el diablo, San Jerónimo en su gabinete y Melencolia I, suelen llamarse sus grabados maestros. También hizo acuarelas de la naturaleza, como La liebre, de 1502, en la Albertina, y una xilografía de un rinoceronte que nunca había visto. En el autorretrato de 1500, en la Alte Pinakothek de Múnich, se representa de frente como una figura de Cristo, una audaz expresión de la nueva conciencia de sí del artista. Firmaba sus obras con su famoso monograma AD.
Durero trabajó para el emperador Maximiliano I y en 1520–21 viajó a los Países Bajos, un viaje que describió en un diario. Estuvo cerca de las ideas de la Reforma y en 1526 regaló al concejo de Núremberg las tablas de Los cuatro apóstoles, hoy en Múnich. En su vejez escribió tratados de geometría y de proporciones humanas. Murió en Núremberg en 1528.
Durero llevó el Renacimiento al norte de Europa. Gracias al grabado, sus imágenes llegaron a un público que ningún pintor había tenido antes, y demostró que un artista podía ser a la vez artesano, pensador y celebridad europea.