Kanō Eitoku
El pintor del oro de los castillos.
Kanō Eitoku decoró los castillos de los señores de la guerra con árboles inmensos, leones y aves sobre fondo de oro. La mayoría de sus obras ardieron con los castillos.
Kanō Eitoku nació en 1543 en Kioto. Era nieto de Kanō Motonobu, que había convertido la escuela Kanō en el principal taller de pintura de Japón, y se formó con su abuelo y su padre. Ya de joven trabajó en grandes encargos. Junto con su padre pintó en 1566 puertas correderas en el Jukō-in, un subtemplo del Daitoku-ji de Kioto, que todavía se conservan.
Eitoku trabajó durante el periodo Momoyama, cuando señores de la guerra como Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi unificaron Japón y construyeron enormes castillos y palacios. Querían un arte que mostrara poder y riqueza. Eitoku decoró el castillo de Azuchi de Nobunaga, terminado hacia 1579, y más tarde el castillo de Osaka de Hideyoshi y el palacio de Jurakudai. Dirigía grandes equipos de pintores para llegar a tiempo.
Su estilo suele llamarse «el gran estilo». Pintaba árboles enormes, cipreses y pinos cuyos troncos y ramas se extienden por varios biombos, así como leones, tigres y aves, con pinceladas enérgicas y colores intensos sobre fondo de pan de oro. En las oscuras salas de los castillos, el oro reflejaba la luz y hacía resplandecer las estancias. Una de sus obras más conocidas es el biombo con leones chinos de las colecciones imperiales de Tokio. También se le atribuye un par de biombos con vistas de Kioto que Nobunaga regaló al señor de la guerra Uesugi Kenshin.
Casi todas sus grandes pinturas murales se perdieron cuando los castillos ardieron o fueron derribados. Eitoku murió en 1590, con solo 47 años, posiblemente por exceso de trabajo. Su estilo marcó el arte Momoyama y la escuela Kanō, que siguió siendo la escuela oficial de pintura de Japón durante todo el periodo Edo.