Momoyama: oro, castillos y el arte del té

Los señores de la guerra que unificaron Japón construyeron castillos con puertas correderas de pan de oro, mientras el maestro del té Sen no Rikyū ensalzaba el más humilde cuenco de barro.

Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu unificaron Japón tras un siglo de guerras. Construyeron enormes castillos como los de Azuchi, Osaka y Himeji, y sus salas se decoraron con biombos y puertas correderas de pan de oro.

Kanō Eitoku pintó árboles y leones gigantescos sobre fondo de oro, y Hasegawa Tōhaku pintó tanto biombos dorados como los brumosos pinos a tinta, una de las obras más queridas de Japón.

Al mismo tiempo, Sen no Rikyū refinó la ceremonia del té. En sus pequeños pabellones de barro y bambú se usaban sencillos cuencos raku modelados a mano, una estética totalmente opuesta al esplendor de los castillos. Hideyoshi acabó obligando a Rikyū a suicidarse en 1591.