Muromachi: zen, tinta y ceremonia del té

La pintura a tinta de los monasterios zen, los jardines de piedra y la ceremonia del té dieron forma a una estética de la sencillez, el silencio y el vacío.

Los shogunes Ashikaga se instalaron en el barrio de Muromachi, en Kioto, y se convirtieron en grandes mecenas del budismo zen y del arte chino. El Pabellón Dorado y el Pabellón de Plata se construyeron como retiros de los shogunes.

El monje pintor Sesshū viajó a China y desarrolló una pintura a tinta propia, el suibokuga, de pinceladas enérgicas y paisajes dramáticos. Los jardines de piedra de los monasterios zen, como el del Ryōan-ji, crearon paisajes de grava rastrillada y rocas.

La ceremonia del té tomó forma con Murata Jukō y más tarde con Sen no Rikyū, y Zeami desarrolló el teatro nō. Se formularon ideales estéticos como el wabi —la sencillez serena— y el yūgen —la belleza oculta y profunda—.