La época gustaviana

Gustavo III convirtió Estocolmo en un centro cultural bajo el signo de la Antigüedad.

Gustavo III amaba el teatro, la ópera y el arte. Fundó la Academia Sueca y la Ópera Real y compró esculturas antiguas en Roma: aquella colección fue el germen del Nationalmuseum.

Johan Tobias Sergel regresó de Roma y se convirtió en el escultor del rey. Louis Masreliez dio forma al estilo decorativo gustaviano con ornamentos de inspiración antigua, y Elias Martin pintó paisajes suecos y vistas de Estocolmo.

Pehr Hilleström pintó interiores de casas, palacios y forjas, y sus imágenes ofrecen una visión única de cómo vivía la gente. El asesinato de Gustavo III en 1792 puso fin al esplendor gustaviano.