Luz y sombra
La luz da redondez a las formas, crea atmósfera y guía la mirada. Es el recurso narrativo más poderoso del pintor.
Para dar volumen a una forma, se pinta la luz donde incide, la sombra donde no llega y la transición entre ambas. Los italianos llamaron chiaroscuro al juego entre la luz y la oscuridad.
Leonardo suavizó las transiciones con el sfumato, una bruma humeante sin bordes nítidos. Caravaggio tomó el camino contrario: sus figuras surgen de una oscuridad negrísima bajo una luz dura y dirigida, el tenebrismo. Rembrandt y Vermeer convirtieron la propia luz en tema, y los impresionistas salieron a perseguirla al aire libre.