Técnicas y materiales

La manera en que se hace una obra determina su aspecto. El óleo, el fresco y el bronce ofrecen posibilidades muy distintas.

Hasta el siglo XV se pintaba sobre tabla al temple, en el que los pigmentos se aglutinan con yema de huevo, o directamente al fresco sobre el enlucido húmedo. El óleo, perfeccionado por los pintores flamencos, seca despacio y puede aplicarse en capas transparentes. Gracias a él fue posible pintar el brillo, la piel y la profundidad como nunca antes.

En el siglo XIX llegó la pintura en tubo, que permitió pintar al aire libre. El siglo XX aportó el acrílico, el collage, los ready-mades, la fotografía, el vídeo y las instalaciones. Hoy casi cualquier material puede convertirse en arte.