The Artist Is Present
Durante tres meses de 2010, Abramović permaneció sentada en silencio en una silla del Museum of Modern Art. Los visitantes podían sentarse frente a ella, de uno en uno, todo el tiempo que quisieran. Muchos lloraron.
La obra es el encuentro entre dos personas: no se puede colgar en una pared.
Marina Abramović realizó The Artist Is Present en el Museum of Modern Art de Nueva York desde marzo hasta finales de mayo de 2010. La performance formaba parte de una gran exposición retrospectiva de su obra, la primera gran exposición de arte de performance en el museo. Abramović, nacida en 1946 en Belgrado, llevaba desde la década de 1970 realizando performances en las que ponía a prueba los límites del cuerpo y de la mente.
En la sala más grande de la exposición, Abramović estaba sentada en una silla junto a una mesa. Frente a ella había una silla vacía. Los visitantes hacían cola y luego se sentaban, de uno en uno, para mirarla a los ojos en silencio todo el tiempo que quisieran. Abramović permanecía inmóvil durante el horario de apertura del museo, todos los días. Al cabo de un tiempo se retiró la mesa y solo quedaron las dos sillas.
La sala estaba vacía salvo por las sillas y un cuadrado marcado en el suelo bajo una luz intensa. El público se colocaba alrededor y observaba el encuentro. Abramović llevaba un vestido largo cuyo color fue cambiando a lo largo del periodo. La sencillez de la disposición dirigía toda la atención hacia los rostros y las miradas.
En total permaneció sentada unas 736 horas, y más de mil personas se sentaron frente a ella. Algunas se quedaron un momento, otras un día entero. Muchas lloraron, y sus reacciones se fotografiaron y se publicaron en internet. El esfuerzo físico fue enorme, ya que no se movía durante largas sesiones. La exposición atrajo a un público muy numeroso, y algunos visitantes hicieron cola toda la noche para conseguir un sitio en la silla.
Uno de los momentos más comentados fue cuando su antigua pareja y colega artista Ulay se sentó frente a ella. Habían trabajado juntos muchos años y se habían separado en la década de 1980. Abramović rompió su quietud y le tomó las manos. El vídeo del encuentro lo han visto millones de personas.
La obra se ha interpretado como una indagación sobre la presencia y el tiempo en un mundo lleno de distracciones. Trata de ver de verdad y de ser visto. Al mismo tiempo, se le ha criticado que fuera un reclamo para el público y que convirtiera a la artista en una celebridad. Durante la retrospectiva, otros artistas interpretaron algunas de sus performances más antiguas, lo que planteó preguntas sobre cómo conservar y recrear el arte de performance.
The Artist Is Present se ha convertido en una de las performances más conocidas de la época moderna. Quedó registrada en un documental estrenado en 2012. La obra demostró que la performance puede llegar a un público muy amplio y ha influido en la manera en que los museos trabajan con el arte en vivo. No se puede colgar en una pared, y hoy solo existe como recuerdos, fotografías y película.