Pabellón del Fénix del Byōdō-in

Un templo construido como imagen del paraíso del Buda Amida, con alas como las de un ave que se posa en el agua. El edificio aparece en la moneda de 10 yenes.
El reflejo en el estanque duplica el templo: el paraíso arriba y abajo a la vez.
El Byōdō-in se encuentra en Uji, al sur de Kioto. El lugar fue originalmente una villa que había pertenecido al poderoso Fujiwara no Michinaga. Su hijo Fujiwara no Yorimichi convirtió la villa en un templo budista en 1052. Al año siguiente, en 1053, se terminó el Pabellón del Fénix. El clan Fujiwara dominaba entonces la corte japonesa y era uno de los linajes más ricos del país.
El edificio se llama Pabellón del Fénix porque, con su cuerpo central y sus dos alas laterales, recuerda a un ave con las alas desplegadas. Sobre el tejado hay dos aves fénix de bronce. El pabellón se alza junto a un estanque y se refleja en el agua. En su interior hay una gran estatua dorada del Buda Amida. El edificio está representado en la moneda japonesa de diez yenes.
La composición es simétrica. El pabellón central está flanqueado por galerías que se extienden hacia los lados y se curvan hacia delante. Desde el otro lado del estanque se ve el rostro de Amida a través de una celosía de la fachada. La intención era que el visitante viera a Amida al otro lado del agua, como en una visión del paraíso.
La estatua de Amida es obra de Jōchō, uno de los escultores más importantes de su época. Está hecha con una técnica llamada yosegi-zukuri, en la que se ensamblan varios bloques de madera. La técnica permitía hacer grandes estatuas más ligeras y menos propensas a agrietarse. En las paredes que rodean la estatua cuelgan cincuenta y dos pequeñas figuras de madera de bodhisattvas que cabalgan sobre nubes y tocan música o bailan. Las paredes y puertas del pabellón tienen pinturas que muestran a Amida descendiendo para recoger a los moribundos, un tipo de motivo llamado raigō. Los colores están hoy muy desvaídos.
El pabellón se construyó en una época en la que muchos creían que el mundo había entrado en un periodo de decadencia, el mappō, en el que la doctrina de Buda ya no podía dar la salvación mediante el propio esfuerzo. La única esperanza era invocar a Amida, que prometía acoger a los creyentes en su paraíso occidental, la Tierra Pura. El Pabellón del Fénix debía ser una imagen de ese paraíso en la tierra.
El edificio ha sobrevivido a guerras e incendios durante casi mil años. Ha sido restaurado varias veces, la última en la década de 2010, cuando recuperó su color rojo. Los fénix originales del tejado se encuentran en un museo junto al templo, y en el tejado hay copias. También las figuras de bodhisattvas se conservan en gran parte en el museo.
El Byōdō-in forma parte del sitio del Patrimonio Mundial Monumentos históricos de la antigua Kioto. El templo se considera el ejemplo mejor conservado de la arquitectura del periodo Heian y ha influido en la imagen de Japón como un país de armonía entre arquitectura y naturaleza. El fénix también ha figurado en el billete de diez mil yenes.