La Libertad guiando al pueblo

La figura de la Libertad guía a los parisinos sobre las barricadas durante la Revolución de Julio de 1830, con la bandera tricolor en la mano. Delacroix mezcla alegoría y acontecimiento real.
Una pirámide de cuerpos conduce hasta la bandera, en lo más alto del cuadro.
La Revolución de Julio estalló en París a finales de julio de 1830. Durante tres días, conocidos como «las Tres Gloriosas», los parisinos lucharon contra las tropas del rey Carlos X. El rey fue depuesto y sustituido por Luis Felipe. Eugène Delacroix no participó en los combates. En una carta a su hermano escribió que, si no había luchado por su patria, al menos pintaría para ella.
En el centro, una mujer avanza por encima de una barricada. Es la figura de la Libertad, una alegoría. Lleva un gorro frigio rojo, símbolo de la libertad desde 1789, y tiene el torso desnudo. En la mano derecha sostiene la bandera tricolor francesa y en la izquierda un fusil con bayoneta. Se vuelve hacia quienes la siguen. Su perfil es clásico, como el de una estatua antigua.
A su lado camina un muchacho con dos pistolas. A menudo se dice que inspiró a Victor Hugo el pilluelo Gavroche de Los miserables, pero no está demostrado. A la izquierda avanza un hombre con sombrero de copa y un fusil. A veces se ha interpretado como un autorretrato de Delacroix, aunque la interpretación es discutida. En primer plano yacen cadáveres, y un hombre herido alza la vista hacia la Libertad. Al fondo se distinguen las torres de Notre-Dame entre el humo.
La composición forma una pirámide con la bandera en la cúspide. La base la forman los muertos. Los colores son en su mayoría apagados, con marrones, grises y humo. Pero el rojo, el blanco y el azul de la bandera reaparecen en pequeños detalles por todo el cuadro. Delacroix pintó con pinceladas vivas y contrastes intensos.
El cuadro une un acontecimiento real con una alegoría. Muestra a personas de distintas clases sociales: obreros, estudiantes, burgueses. La Libertad es a la vez una idea y una mujer enérgica y corpórea. Era algo poco habitual y suscitó tanto admiración como críticas. Delacroix era una de las figuras principales del romanticismo francés, y dio al suceso una forma dramática y cargada de emoción.
La pintura se expuso en el Salón de 1831 y la compró el Estado. Pero pronto se consideró demasiado subversiva y se retiró de la vista. Volvió a mostrarse en la Exposición Universal de 1855 y llegó al Louvre en 1874. Durante un tiempo figuró en el billete francés de cien francos. En 2013 una visitante pintarrajeó la obra con un rotulador, pero la mancha pudo eliminarse. En la década de 2020 se restauró y se retiró el barniz amarillento.
La Libertad guiando al pueblo se ha convertido en símbolo de la República francesa y de la lucha por la libertad en general. Se ha citado en carteles, portadas de discos y propaganda política. La figura con la bandera ha influido en la imagen de Marianne, el símbolo nacional de Francia.