Santa Sofía

La iglesia del emperador Justiniano en Constantinopla fue durante mil años la mayor del mundo. La cúpula parece flotar sobre una corona de ventanas. Más tarde el edificio fue mezquita, museo y de nuevo mezquita.
La luz de las ventanas bajo la cúpula hace que el techo parezca descansar sobre la luz.
Hagia Sofía significa «la santa sabiduría». La iglesia se construyó en Constantinopla, la actual Estambul, después de que una iglesia anterior ardiera durante la revuelta de Niká en el año 532. El emperador Justiniano hizo levantar el nuevo edificio en solo cinco años, y se consagró en diciembre de 537. Los arquitectos fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, ambos expertos en matemáticas y mecánica. La obra requirió miles de trabajadores. Se trajeron materiales de todo el imperio, entre ellos mármoles de colores y columnas de pórfido.
La iglesia combina una basílica alargada con una cúpula central. La cúpula tiene un diámetro de algo más de treinta metros y descansa sobre cuatro grandes arcos. El paso de la base cuadrada a la cúpula circular se resuelve con pechinas, superficies triangulares curvadas. Las semicúpulas a dos lados prolongan el espacio y lo hacen inmenso. Bajo la cúpula se abre un suelo casi diáfano, sin las hileras de columnas que dividían las iglesias anteriores. El ladrillo y el mortero forman la estructura, y las juntas de mortero son inusualmente gruesas.
Alrededor de la base de la cúpula hay cuarenta ventanas muy juntas. La luz hace que la cúpula parezca flotar. El historiador Procopio, contemporáneo de Justiniano, escribió que parecía una cúpula suspendida del cielo por una cadena de oro. Las paredes se revistieron de mármoles de muchos colores y las bóvedas se cubrieron de mosaicos dorados. El espacio es tan grande que hace sentir pequeño al visitante, algo que sin duda era intencionado.
La primera cúpula se derrumbó tras un terremoto en el año 558. Se reconstruyó algo más alta y empinada, y quedó terminada en 562. Terremotos posteriores han provocado nuevos daños y reparaciones. Con el paso de los siglos se añadieron contrafuertes en el exterior para sostener el edificio. Aquí se celebraban ceremonias imperiales bizantinas, y los emperadores eran coronados en la iglesia.
Durante la iconoclasia de los siglos VIII y IX se destruyeron imágenes religiosas en todo el imperio. Por eso los mosaicos con figuras humanas que se conservan hoy son posteriores a la propia iglesia. Entre los más conocidos está el mosaico de la Déesis en la galería, donde Cristo aparece flanqueado por María y Juan el Bautista; suele datarse en el siglo XIII. Otros mosaicos muestran a emperadores y emperatrices llevando ofrendas a Cristo o a María.
Cuando los otomanos conquistaron Constantinopla en 1453, el sultán Mehmed II convirtió la iglesia en mezquita. Se construyeron minaretes y, con el tiempo, los mosaicos se cubrieron con enlucido. En el siglo XIX se colgaron grandes medallones circulares con caligrafía árabe. Con Atatürk el edificio se convirtió en museo y se abrió a los visitantes en 1935. En 2020 volvió a ser mezquita, una decisión que suscitó debate internacional.
Durante casi mil años Santa Sofía fue la mayor iglesia del mundo. Sirvió de modelo tanto para iglesias bizantinas como para mezquitas otomanas, entre ellas las obras del arquitecto Sinán. Desde 1985 forma parte del sitio del patrimonio mundial de la Unesco Zonas históricas de Estambul. Sigue siendo uno de los edificios más visitados del mundo.