Partenón

Partenón
Steve Swayne, CC BY 2.0

El templo de Atenea en la Acrópolis de Atenas, construido en tiempos de Pericles. Es el edificio más célebre del orden dórico y ha servido de modelo para todo tipo de construcciones, desde palacios renacentistas hasta parlamentos.

Ninguna línea es del todo recta: las columnas se abomban ligeramente y se inclinan hacia dentro para que el templo parezca recto a la vista.

El Partenón se construyó en la Acrópolis de Atenas entre el 447 y el 432 a. C. La iniciativa partió del estadista Pericles, y las obras se financiaron en parte con dinero de la Liga de Delos, una alianza de ciudades-estado griegas. Los arquitectos fueron Ictino y Calícrates. El escultor Fidias se encargó de la decoración artística. El templo estaba consagrado a Atenea, la diosa protectora de la ciudad, y sustituyó a un templo anterior destruido por los persas en el 480 a. C. El edificio se terminó en el 438, mientras que el trabajo en las esculturas continuó unos años más.

El templo está construido con mármol del monte Pentélico. Es un templo dórico con ocho columnas en los lados cortos y diecisiete en los largos. En el interior de la cella se alzaba la gran estatua de Atenea Partenos de Fidias, hecha de oro y marfil. Medía unos doce metros de altura y se ha perdido. El templo tiene también rasgos jónicos: el friso continuo es propio del estilo jónico, y aquí ambos estilos se combinan de forma poco habitual.

La decoración era riquísima. Noventa y dos relieves, las metopas, mostraban luchas entre dioses y gigantes, griegos y amazonas, lápitas y centauros, así como la caída de Troya. Un largo friso alrededor de la cella representa una procesión festiva, interpretada por lo general como la procesión de las Panateneas. Los frontones mostraban el nacimiento de Atenea y su disputa con Poseidón por Atenas. Las esculturas estaban pintadas originalmente con colores vivos. El friso mide unos 160 metros de largo y muestra cientos de personas, caballos y animales para el sacrificio.

El edificio está lleno de refinamientos deliberados. El suelo se curva ligeramente hacia arriba en el centro. Las columnas presentan un leve abombamiento, el éntasis, y se inclinan un poco hacia dentro. Las columnas de las esquinas son más gruesas que las demás. Se cree que el propósito era contrarrestar ilusiones ópticas y dar al templo una impresión de vida.

El Partenón ha tenido muchas vidas. Se convirtió en iglesia cristiana y, tras la conquista otomana, en mezquita. Los otomanos lo usaron además como polvorín. En 1687, durante un asedio, lo alcanzó una bomba veneciana: la pólvora estalló y la parte central quedó destruida. En la época cristiana el templo fue una iglesia dedicada a la Virgen María, y junto a él se construyó una torre.

A comienzos del siglo XIX, el embajador británico lord Elgin hizo retirar gran parte de las esculturas. El Estado británico las compró en 1816 y desde entonces se encuentran en el Museo Británico de Londres. Grecia reclama su devolución, y la cuestión es una de las disputas más conocidas sobre la restitución del patrimonio cultural. El resto de las esculturas se expone en el Museo de la Acrópolis, inaugurado en 2009.

Desde los años setenta se lleva a cabo una gran labor de restauración. Se han retirado las reparaciones posteriores hechas con hierro, porque el hierro se oxidaba y agrietaba el mármol. El Partenón se ha convertido en un símbolo de la democracia y de la cultura clásica, y ha servido de modelo para innumerables museos, bancos, edificios gubernamentales y monumentos de todo el mundo.