Chaparrón repentino sobre el puente Shin-Ōhashi

La gente cruza a toda prisa un puente bajo un aguacero repentino. Van Gogh copió la estampa al óleo en 1887.
La lluvia no es más que finas líneas negras, pero la sentimos.
Utagawa Hiroshige realizó Chaparrón repentino sobre el puente Shin-Ōhashi en 1857. La estampa forma parte de la serie Cien famosas vistas de Edo, en la que trabajó en sus últimos años. Murió en 1858, antes de que la serie estuviera del todo terminada. Hiroshige fue uno de los paisajistas de mayor éxito de la xilografía, y era conocido por su serie anterior sobre la ruta del Tōkaidō entre Edo y Kioto. La serie fue publicada por el editor Uoya Eikichi y comprende algo más de cien láminas, ordenadas por estaciones. La estampa de la lluvia pertenece a las láminas de verano.
La estampa muestra el puente Shin-Ōhashi sobre el río Sumida en Edo, la actual Tokio. Un grupo de personas cruza a toda prisa el puente bajo un aguacero repentino. Algunas llevan paraguas; otras, capas de paja o se cubren la cabeza con algo. Por el río se desliza una balsa, y en la otra orilla se vislumbra bajo la lluvia una ribera oscura con árboles.
La composición es audaz. El puente atraviesa la imagen en diagonal y la corta. Lo vemos desde arriba, como si flotáramos sobre él. El cielo es oscuro en la parte superior, y la lluvia cae en finas líneas rectas sobre toda la imagen. El formato es vertical, algo inusual en los paisajes y una novedad de la serie.
La estampa es una xilografía en color con varias planchas de madera, una para cada color. La lluvia está tallada como líneas finas en una plancha propia. El cielo tiene un degradado oscuro, el bokashi, en el que el color se va aclarando gradualmente. Esto exige habilidad al estampador, que aplica el color de forma desigual sobre la plancha. Los tonos azules y la lluvia gris crean un ambiente fresco y húmedo.
Hiroshige capta una situación cotidiana, algo que todos en Edo reconocían. No es una vista solemne, sino un instante de la vida de la ciudad. Las personas son pequeñas y parecen apuradas, y la lluvia vuelve la escena casi cómica. Muchas de las estampas de la serie muestran Edo en distintas estaciones y con distintos tiempos.
Vincent van Gogh copió la estampa al óleo en 1887. Había coleccionado xilografías japonesas en París y le interesaban mucho. Pintó la imagen con colores más intensos y añadió un marco con caracteres japoneses que había copiado de otras xilografías. Su copia se encuentra en el Museo Van Gogh de Ámsterdam.
Chaparrón repentino sobre el puente Shin-Ōhashi es uno de los ejemplos más conocidos de cómo la xilografía japonesa influyó en el arte europeo. Hay ejemplares en varios museos, entre ellos el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el Brooklyn Museum. La estampa es también un ejemplo de cómo el arte puede hacer visible algo fugaz, como la lluvia.